Cómo ganar almas para Cristo

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Un pequeño, pero eficaz libro de tan solo 20 páginas, que nos enseña a ganar almas para Cristo.

La mayoría de los miembros de la iglesia no han ganado nunca un alma para Cristo, y no están preparados para hacerlo. De ahí que el propósito de este estudio sea despertar a los llamados creyentes para llevar luz a su estado espiritual y ayudar a todos los lectores a que aprendan cómo ganar almas. La Biblia dice: «el que gana almas es sabio». Según la sabiduría empleada, así serán los resultados obtenidos. Es la gran comisión de cada cristiano salvar almas y hacer discípulos. Si no dan resultado los métodos que empleamos, es mejor cambiar la estrategia y que utilicemos el patrón del Nuevo Testamento.

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El problema al que nos enfrentamos hoy en día es el letargo y la apatía de aquellos que se profesan cristianos. A menos que la conciencia esté despierta y bajo la convicción de pecado, no podrá haber una verdadera conversión o avivamiento.

Cuanto más se parezca la iglesia al mundo, menos influencia tendrá en él. El creyente tiene que ser la sal de la tierra y una luz brillando en un lugar oscuro; la sal dificulta la corrupción. El estado de nuestra sociedad es culpa de la iglesia. Cuanto más tengamos del Espíritu de Dios, más del amor de Dios manifestaremos y más nos preocuparemos por los perdidos.

No solo debemos pensar en los que son inconversos, sino, mucho más importante, en los que no son salvos en la iglesia. Dios no tiene nietos.

Para evitar perder miembros o dinero, muchos ministros carnales están predicando un «evangelio» moderado y políticamente correcto que no es el verdadero evangelio del reino. Dios no confirma con su presencia lo que Él no ha inspirado. Predicar, enseñar o testificar lo que no está ungido por el Espíritu Santo no produce el efecto deseado, de ahí que los oyentes no nazcan de nuevo del Espíritu. Tendemos a producir discípulos a nuestra semejanza y, a menos que haya fuego y una predicación valiente e inflexible desde el púlpito, no habrá fuego o serio compromiso desde los bancos de la iglesia.

La mayoría de los miembros de la iglesia no han ganado nunca un alma para Cristo, y no están preparados para hacerlo. De ahí que el propósito de este estudio sea despertar a los llamados creyentes para llevar luz a su estado espiritual y ayudar a todos los lectores a que aprendan cómo ganar almas. La Biblia dice: «el que gana almas es sabio». Según la sabiduría empleada, así serán los resultados obtenidos. Es la gran comisión de cada cristiano salvar almas y hacer discípulos. Si no dan resultado los métodos que empleamos, es mejor cambiar la estrategia y que utilicemos el patrón del Nuevo Testamento.

Estamos llamados a alertar a los impíos y vivir de tal manera que los pecadores sean llevados a nuestro Señor. Tenemos que ser sal y luz; una ciudad puesta en una colina no puede pasar desapercibida. Si los creyentes pierden su espíritu de sacrificio y autonegación por la causa de Cristo, se convierten en santos insípidos buenos para nada, excepto para ser expulsados y pisados bajo los pies de las siguientes generaciones.

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