El Espíritu Santo y su obra

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Es un hecho innegable que en la actualidad muchos ignoran el Evangelio del Espíritu Santo. Dios convierta a los lectores de esta obra en antorchas encendidas con el fuego de su santo Espíritu para manifestación de su gloria y poder, y que por montes, valles, collados y praderas sea enarbolado el estandarte bendito del cristianismo.

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Me es sumamente grato recomendar esta obra del hermano Daniel Del Vecchio que viene a llenar el vacío e iluminar el corazón con el fuego del Espíritu Santo.

Considero una imperiosa necesidad para todo aquel que profesa la fe cristiana, el bautismo en el Espíritu Santo, para un ministerio fecundo; pues sólo así se podrá presentar el plan de salvación de Dios con poder. Es un hecho innegable que en la actualidad muchos ignoran el Evangelio del Espíritu Santo. Dios convierta a los lectores de esta obra en antorchas encendidas con el fuego de su Santo Espíritu para manifestación de su gloria y poder, y que por montes, valles, collados y praderas sea enarbolado el estandarte bendito del cristianismo.

Tomaremos las mejores plazas y los mejores baluartes; no con armas, como las que están en la actualidad sembrando el pánico y la consternación. No con la fuerza o con la opresión, “sino con mi Espíritu” dice el Señor. He aquí la imperiosa necesidad del bautismo del Espíritu Santo. Necesitamos el Espíritu Santo porque obra en nosotros el querer y el hacer. Porque es el Espíritu de Dios el que da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos, y por lo cual clamamos: “Abba Padre”.

Si no has recibido el bautismo del Espíritu Santo, dobla tus rodillas para que seas partícipe de la promesa del Padre, pues Cristo dijo a sus discípulos: “Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13).

Estamos viviendo en la última dispensación, la del Espíritu Santo; la cual terminará con la venida de nuestro Señor Jesucristo. Al ser partícipe de la promesa, al recibir el bautismo del Espíritu Santo, podrás esperar milagros extraordinarios y hacer prodigios de evangelización; pues, Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre.

Si sientes la necesidad de tu salvación, si tienes hambre de Dios y el deseo de recibir el bautismo del Espíritu Santo después de leer esta obra, el esfuerzo del autor, así como de los que prestaron su valiosa colaboración, quedará coronado con el éxito. Que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, el amor de Cristo y la comunión del Espíritu Santo sean con todos los lectores de esta obra para su gloria y su honra. Amén. 

PBRO. Edgardo O. García. Pastor de la Iglesia Metodista “El divino Redentor”. N. L. México.

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